martes, 27 de julio de 2010

Poesía Nocturna

Profunda nostalgia, báñame en tus frías lágrimas. Soledad, a ti te espero esta noche como todas las noches... Dulces amantes mías que no me abandonan, en la oscuridad juegan con mi pensamiento; bailan al son de los gritos de mi alma mientras me consumo en la aflicción y el tiempo. 
Luna impávida que te mueves por el velo de la noche y alimentas mis esperanzas, provocas la angustia de no poder alcanzarte y besar tus afligidos labios. A ustedes recurro, a ustedes anhelo en medio de mi tristeza. Con ustedes cuento pues todo lo demás sobra. Quédense conmigo, señoras soberanas del tormento de mi alma; puede que resulte ser sólo un loco desesperado y necesite de su compañía.
Tantas palabras inútiles, tantas despedidas que estorban... No pudiendo soportar mas mi desdicha, en medio de tan irónico sosiego, sonrío para ustedes, fantasmas sin rostro. Alimenten mi rencor, que ese suave veneno sea el vino con el que brinde por ella en la celebración de su ausencia.
Nunca quiero volver a ver el cielo, mas ya conozco el infierno. No recuerdo lo que es el miedo, o el calor de su presencia; así que me resta disfrutar de esta poesía nocturna, deleitarme con el puñal de mi desgracia, y con tu destierro...

No hay comentarios:

Publicar un comentario