sábado, 16 de octubre de 2010

Desesperanzado...

Y sigo esperando...
Espero que te des cuenta de las cosas, pero me parece que no quieres y no tengo ganas de volverme obvio. Cansado, herido, frustrado; prefiero perder la oportunidad incluso sin saber si existe o no.
No tengo nada para ofrecer que no haya ofrecido en el pasado, por lo tanto, no puedo pedir mucho en el presente. Nadie es capaz de verme, nadie es capaz de escucharme y estoy acostumbrado; quizás necesito estar así para pretender que no me importa.
En mi colección de tragedias... ¿Quisieras ser la siguiente? Entonces tendría el derecho de anhelarte y creer que las cosas pudieron ser diferentes. Te imaginaría sonriendo para mí, mi corazón se llenaría de amargura al ver que eres una mentira; una mentira inventada para seguir adelante con vida, y así convertirte en musa que se pose sobre las palabras.
No seas tímida y arráncame los pedazos de alma que desees, estoy inmunizado. Tus predecesoras hicieron bien el trabajo, esos ángeles que nunca dejarán de burlarse de mí pues tienen su veneno corriendo por mis venas. Clava tu puñal cuanto quieras y diviértete con mi destrucción. Entonces esperaré que termines tu trabajo para recoger las piezas y unirlas una vez mas.
Deseo lanzarme al precipicio de tu realidad, pero si tú no me ves entonces no existo. Ya no puedo hacer las cosas de antes, ser invisible y tragarme mi orgullo.
¿Alguna vez podré satisfacer la curiosidad por conocer lo que escondes tras tu mirada? ¿Acaso podría traspasar el velo de tu encantador silencio? Pues, aquí estoy esperando para intentarlo; pero dudo que alguna vez llegues.

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