jueves, 9 de septiembre de 2010

El precio por una sonrisa...

Es interesante pensar en aquello que solemos dejar a un lado cuando seguimos adelante. Difícil de imaginar son las posibilidades y heme aquí pensativo. Porque me gustaría saber si entre todo lo posible, o quizás lo imposible, yo existí cuando tú exististe para mí. Si aún después de 7 años de nostalgia alguna palabra mía te besa, o al menos te roza.
Me gustaría volver a ver la expresión de tu rostro como en aquellos días de inocencia e ingenuidad; seguramente me inspiraría el aire de satisfacción en tu mirada, y tu premiarías mi esfuerzo con suaves palabras.
Creo que no he vuelto a sonreír verdaderamente desde entonces, aunque admito que conservo la esperanza de sonreír una vez más. Las alegrías de tísico son buenas para hacer llevadero el rumbo, pero dejan un desagradable sabor a añoranza.
Cualquiera que encuentra un tesoro es propenso al sufrimiento de perderlo, gracias a eso no tengo mucha prisa por encontrarme otro. Alta fue la cuota que pagué, y me enseñó el valor de los finitos encuentros que se suceden en la vida. Una sonrisa por mí, una lágrima por ti.

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